Articulos/ Fundación para Promoción de la Unión Cristiana de Panamá

El Aborto

Hoy día; se entiende que el tema del aborto es un asunto de criterio individual, y que las leyes actuales no deben ser condenatorias contra aquellas mujeres ni las personas que la practiquen, ya que cada cual decide que hacer con su cuerpo y sus órganos, y que también han de cargar con las consecuencias que ésta conlleva. Existen infinidades de organizaciones, tanto a favor como en contra de éstas prácticas. Cada país cuenta con leyes que juzgan de maneras distintas, de acuerdo a sus prácticas culturales y de sus raíces dogmáticas religiosas.

No es menos cierto que aun cuando en el marco jurídico se desea dejar en plena libertad la decisión de cada cual, las instituciones religiosas prefieren la no práctica del aborto cuando se encuentra en pleno desarrollo el “feto” como ser humano identificado. Otros más radicales no admiten por ninguna causa la práctica del aborto, dado que es quitar la vida que Dios da. Definitivamente; el aborto no es meramente un asunto de moralidad, realmente es mucho mas serio, se quiera ver desde el punto de vista científico, legal o religioso.

El aborto es el acto secundario de una sexualidad mal ejercida. El problema real nace de la desconsideración, del desacuerdo y la falta de amor verdadero, y el resultado que ésta deja, es la decepción cuando se da cuenta la pareja que viene un bebé en camino.

Claro está, no precisamente provoca un siguiente acto de aborto, pero e ahí de un lado u otro está ese infante indeseable, el cual en muchos casos se le termina amando con profundidad durante sus años. El acto de vomitar, de eliminar, de extraer, de destruir cualquier tipo de vida en el ser de una mujer, es matar. Ni siquiera hemos dicho un ser subdesarrollado o deforme, monstruoso u animal, ya que lo que determina lo que es lícito o no, sería después de su alumbramiento, dado que ésta por muy raro e indeseable que fuere pasaría a ser prueba y motivo de investigación de acuerdo a lo acontecido. De lo contrario, se toma cada persona la atribución de ejercer un acto que queda claro que fue voluntario e justificado en su momento, excepto por violación. Que luego se reconozca un error particular, puede ser, mas ello; no justifica llevar a cabo semejante acto.

Dios izo al hombre simiente de procreación. A la mujer receptora y multiplicadora. La mujer es la fuente de entrega, es la responsable de la vida durante su gestación. (Fisiológicamente) El varón ha de resguardar, velar, cuidar de la delicadeza de la mujer siempre. El varón es portador del líquido seminal en el cual se encuentran los espermatozoides, solo uno entrará al óvulo de la mujer para fecundarse y provocar el embarazo. Cuando se habla de relaciones sexuales, no se puede hablar de amor, ya que ésta no tiene nada que ver con “el amor” como la mayoría cree. Eso ha llevado a la práctica equivocada en decir; “Hagamos el amor o el sexo es amor”. Por ejemplo: Hay varones casados con su mujer en casa, y por otro lado los solteros que acostumbran abordar a mujeres de la vida, llamadas alternadoras o prostitutas, evitando cualquier tipo de responsabilidad. La otra situación es cuando se relacionan con aquellas mujeres que aunque tengan vida desordenada se sienten protegidas por los distintos dispositivos o recursos que contribuyen a evitar embarazos no deseados (Lo que muchos llaman sexo seguro). Pero cuando por el contrario resulta dar positivo una preñez, viene la desilusión. Hoy día éstas mujeres pueden identificar la paternidad de su embarazo a través de las pruebas de ADN a pesar de haber tenido relaciones sexuales con varios varones.

Existe el otro caso en que el varón teniendo una relación con una mujer que desee o no una formalidad y sea por presión carnal del varón o por engaños y promesas, dependiendo de las circunstancias en que se encuentre la mujer, llegase a culminar en una preñez, el varón debe ser responsable para con ella. El acto de negación de uno u el otro sería un acto de perversión contra un tercero, que es el bebé, y contra Dios mismo quien le autorizó la vida, aún siendo bajo un acto de mutua fornicación.

El caso más insólito; es cuando en un matrimonio el varón, no se pone de acuerdo con su pareja en tener o no hijos. Teniendo todos los factores a su favor como marido y mujer, evitan por todos los medios que la mujer quede embarazada, de manera que si resultare lo contrario, se recurra al aborto de esa criatura en proceso de gestación. Esto si es inverosímil e incomprensible ya que Dios permite el matrimonio como ayuda idónea al varón, en todo sentido y para que éste no caiga en tentaciones tenga autorización de Dios para tener relaciones sexuales por razón de su incontinencia o control, además que no deben negarse mutuamente. Esto se aplica a todos sin excepción, no tienen que ser de ningún tipo de religión. (En todo caso puede ver el siguiente pasaje bíblico)

1° de Corintios 7: 4 Dice: La mujer no tiene dominio sobre su cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene dominio el marido sobre su propio cuerpo, sino la mujer.

Si bien la sexualidad es un asunto de mutuo acuerdo, no es menos cierto que es un asunto de responsabilidad y de disciplina. Estas son las dos palabras claves. Pero se preguntaran muchos; como llevar a cabo una sexualidad que Dios le da al ser humano, para procrearse y no para llevar a cabo abortos. Tenemos a aquellos que tienen el don de abstinencia, de manera que no toman el sexo como entrada ni salida de una relación amorosa, ni se dejan dominar por estos actos. Pero en la mayoría de los casos, las personas no conocen las distintas fases del acto sexual, contando solo con las típicas penetraciones vaginales, existiendo infinidades de maneras de relacionarse satisfactoriamente, sin los riesgos del embarazo.

(No hablamos de ningún tipo de sexo seguro). aunque delante de Dios todas las formas de sexo son pecado (Aún casados) Dice la palabra que; “Todos somos concebidos en pecado” y se refiere al sexo, pero se perdonan a los casados por gracia, de ahí, todos los demás son ; adulterio y fornicación. También dice que es preferible sacarse un ojo, si ésta es la razón de pecar, porque es mejor perder un ojo que todo el cuerpo. De manera que poco a poco se va haciendo el esfuerzo y la oración para encontrar el grado de perfeccionamiento. Pero las sagradas escrituras va más allá, cuando en

nacimiento1° de Corintios 7: 1 Dice: Acerca de lo que me habéis preguntado por escrito digo; Bueno le es al hombre no tocar mujer. Y en Mateo 5: 28 Dice: Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Por ello se recomienda que el que no tenga el don de continencia, debe casarse, para no estar quemándose, es decir; que no se convierta en impuro, aunque la impureza no sea pecado de muerte, hay que superarla, hay que evitar caer en un vicio o habito el cual puede llevar a la esclavitud. Por lo tanto; entendamos que el aborto en sí no es el centro del problema, si no un mal recurso ante un desorden de tipo “psicosexual”. Se requiere de ayuda, más que psicológica, la ayuda espiritual, particularmente de cristianos desprendidos y bien encausados en el camino de Dios, dispuestos a apoyar sin los típicos cuestionamientos y juzgamientos el cual no conducen a nada edificante, ni para las víctimas ni los que llevan a cabo éstos actos. De manera que; la mejor forma de superar este fenómeno es con una relación abierta, sincera, sin malas interpretaciones de quienes le rodean. Aprender a conversar sobre temas que edifiquen, temas compatibles, temas alejados de los asuntos lujuriosos, o sensuales. No es que se ignore el afecto hacia uno u otro en lo físico, si no más bien sirva de plataforma hacia un mayor afecto, respeto y pureza.

En ambos casos. todos sabemos de un modo u otro, lo que es la naturaleza humana, y es obvio que nos guste o agrade la parte visual (Lo fisiológico) así lo deseó Dios, por ello nadie puede hacer daño a quien ama Cuando se llegue a comprender estos aspectos, no habrá necesidad de recurrir al aborto, aun cuando por lo contrario, se crea que una simiente con dos días o dos meses de gestación no sea nada, no es así, esa simiente será similar a lo que una vez fuimos en la matriz de vuestras madres, lo que somos y hemos de ser delante de Dios. Cada uno valore lo que más encierre su corazón. Muchos seres humanos seremos muy parecidos, pero nunca idénticos, ni dentro ni fuera del cuerpo, y ninguno será sustituto de otro.

“Aquel bebé; al cual nunca se pudo presentar ante la humanidad, nadie sabe quien hubiera sido aquel. Hubiera podido ser ayuda vital en éste mundo sufrido, pero fue y nunca estuvo, gracias a un aborto… Por falta de amor a lo que fue una vez suyo, es tarde ya, para saberlo, Dios lo sabe.”