Articulos/ Fundación para Promoción de la Unión Cristiana de Panamá

¿Qué sucede con las Iglesias en el mundo de hoy?

Es que pareciera que las Iglesias han descuidado su caminar, el socorrer, de dar vivo testimonio ante la faz del mundo.

¿Qué diremos pues, que en nuestro país se ve por doquier edificaciones eclesiásticas de todo tipo? Por supuesto que sí, no obstante; hay un grave problema no solo en nuestro país, si no mundialmente… Nos referimos a la maldad acrecentadora la cual no nos sorprende, ya que Jesús y Pablo subsiguientemente nos advierte que así sería para los últimos tiempos. Eso nos lleva precisamente a hacer hincapié en ese punto. Los entendidos en la materia, o sea los teólogos: Lo saben. Los grupos evangélicos lo saben. Los protestantes lo saben, y muchos otros que estudian la Biblia lo saben. Desde que Jesús dijo. “La mies es mucha, pero pocos son los obreros ” Pareciera ser que la tarea ha sido no solo titánica, pero casi imposible de que muchos seamos salvos. Y es que el ser salvo no es lo difícil, sino qué hacer después de ser salvo. Muchas doctrinas no creen en la necesidad de salvación y para poder creer y seguir a Cristo es necesario creer en la salvación. El que tiene salvación tiene dificultad en hacer mal a alguien, puede que tenga pensamientos hasta impuros, pero; sufrirá por ellos porque le son estorbo para su purificación. El converso cree en la necesidad de madurez y de cambios en su vida, es decir; reconoce que no todo mal que nos sobre viene es por consecuencia del pecado.

Muchas veces el cristiano tiene que sobrepasar pruebas de fe. en Dios, porque son para glorificarle al final. No obstante las pruebas se superan en muchos casos por la unificación espiritual, en la cual se encuentra la fuerza de la verdadera unión de los conversos. Ello significa que para tener una unión sólida y firme en Cristo, entre hermanos es necesario esa verdad en el espíritu. Estar unificados en espíritu, permite recíprocamente la lucha contra el pecado y sus riesgos, evitando reincidir en ello o que algún nuevo mal vuelva. Debemos velar los unos por los otros en espíritu y amor. Esto nos fortalece para poder ayudar a otros en el mundo el cual es realmente la razón del llamado de cada uno de los salvos. El salvo si no sufre por esto, no ama a su prójimo, no tiene testimonio ante el mundo. Cuando nos mueve el espíritu a desear hacer algo en beneficio de nuestro prójimo, Dios se alegra. Para eso nos llamó. Ya el fundamento fue hecho, ahora es necesario dejar los viejos rudimentos y hacer las maravillas que Jesús dijo que haríamos después de él.

Sea en sus visiones, con los dones que le da Dios a cada uno de vosotros nos convierte en profetas a cada uno por ende en apóstol de esta era. Si piensa usted que tenemos que sentarnos a esperar la orden o que alguien en su grupo le diga para que usted sirve , esta equivocado. Y así existen hoy día muchos predicando una crucifixión que ya hasta el diablo se burla porque no avanzamos ha hablar sobre un Cristo vivo que esta listo para rendir cuentas a su retorno. Entonces a falta de madurez, y también Dios demanda de los cristianos reales esa responsabilidad. Sea pobre o sea lleno de bienes. Hoy día Dios con su santo espíritu le puede mover a usted y a muchos a ser más creativos, a dar de si mismo aunque tenga muy poco, sea económicamente o de conocimiento, eso sí:; debe estar cada uno muy claro sobre lo que profesa. Si bien Jesús no solo era duro con los líderes religiosos, también echó a latigazos a los cambistas y vendedores de alrededor del templo de Dios en forma airada, por el irrespeto de ellos, sino que demostró gran autoridad.

Lo que Jesús aquí nos enseña, no es que nosotros tengamos autoridad sobre nadie, sino que tengamos autoridad sobre lo malo, desechar las cosas que van contra el espíritu santo, no participar de ningún mal, más bien hacer todo lo bueno, sobre todo hacia los más pobres y humildes sin hacerlos sentir degradados, tratándolos como Jesús lo haría, con amor y misericordia.

Cuando los del mundo observan las cuantiosas obras arquitectónicas de los grandes y lujosos edificios los cuales solo se emplean para reuniones de sus devotos, y observan quienes llegan y se van en sus lujosos automóviles, o haciendo gala de sus vestimentas esto no da buen testimonio de lo que Jesús enseña. En todo esto lo único que se observa es el corazón vanidoso del ser humano, y esto no lo practica un verdadero cristiano. Lo único que hace es alejar a los necesitados. Cuando una organización religiosa tiene para tantos bienes o asuntos innecesarios, pierde su visión del valor de la fuerza del espíritu santo, que no tiene sustituto en el modernismo de este mundo el cual son hechos para hacer negocio y no pensando en servir a Dios. Lo que hace el espíritu santo no puede ser superado por ningún método de éste sistema, ni lo puede actualizar mucho menos, porque hace cosas inefables que solo Dios puede realizar a través de cada cristiano, y contra eso el enemigo no puede.

Ahora bien: No es que poseer sea lo malo, más bien es el corazón de la persona que no le permite hacer bien de manera “incondicional”. Pero hagamos una breve analogía: Cada vez que suceden accidentes o situaciones ajenas a vosotros y aquellos desdichados quedan desamparados, ¿Cuanto de los cristianos con espacio en sus casas, deciden acoger a algunos de estos extraños? ¿Cuántos teniendo espacio en un lugar o negocio ceden dichas áreas como ayuda? ¿Cuantas instituciones cuentan con esto y mucho más, y no participan en dar un lugar? ¿Pero que mejor lugar que ahí para la predicación y a su vez ganarlos para Cristo? Dios sabe que la mayoría de las personas dan de lo que les sobra. No hablamos de hacer donaciones de tipo populista, ni de hacer espectáculos de un avivamiento que no aviva si no que entorpece la obra del espíritu santo. No se trata de dar de comer a niños que no se sabe si sus padres comen o le están restando amor familiar, denotando ante los ojos de cada niño lo inútil que pueden ser sus padres en cuidar de ellos. No se trata de juzgar al prójimo por sus pecados, eso lo hace solo Dios, pero muchos guías espirituales son incapaces de tener más compasión y testificar con los hechos en pro del bien de quienes le rodean, aunque no fueren de su denominación, si no cualquier criatura de Dios. Por algo dijo el Señor: “Sacrificios no quiero, sino más bien misericordia.” Muy por el contrario; mas preocupados están por el dinero que puede entrar a sus arcas, la cual se emplean en la mayoría de los casos en suplir autos, vestimentas, casas y todo el provecho que ésta pueda darles, no siendo prioridad de la iglesia por la cual Dios le suple de tales ingresos. No en vano Dios envió mensajes a las siete iglesias antiguas de Asia en la cual les advierte el cambio que debieran de hacer para que no les fuere quitado su galardón en el reino de los cielos. Pues de esa misma manera tenemos hoy que considerar vuestro primer amor que es Cristo, luego vuestro prójimo como a vosotros mismos. Algunos escritores de la historia han tergiversado muchos los acontecimientos sobre el verdadero cristianismo.

El cristiano siempre está dispuesto a dar, siempre sufrirá por su vecino, por lo que ocurra en contra de los más oprimidos y en muchos casos hasta sufre por la impotencia de no poder hacer más o algo en bien de quien lo necesite. Nos equivocamos en creer que el amor es pasión o solo para nuestra familia de sangre, no es así, debemos amar a todo ser humano con amor misericordioso, no porque se lo merezcan, más bien porque de esa manera conocerán la grandeza de Dios, porque así lo tuvo con vosotros. Por supuesto que este amor no incluye el pecado de estas personas, pero también podemos alegar que; entre más pecadores sean, más grande será dicho sufrimiento pero a su vez; mas grande la bendición de Dios. Este misterio solo lo sabe Dios mismo.

Somos del criterio que; la iglesia de Jesucristo tiene poder, tiene los dones, tiene los talentos, lo que requiere hoy, es desechar esos rudimentos de doctrinas ajenas que Jesús no aprueba. Dejar la falsa unión por conveniencia o de tradición. Ser libre de verdad, porque nada hay sobre esta tierra que valga más que el reino de los cielos junto a Jesucristo. Dejémonos de hablar de iglesias locales o la de afuera o la del sur o norte y escudriñemos espíritus genuinos dispuestos a servir a Jesús. Quitémonos esos trajes innecesarios ceremoniales y cubrámonos del espíritu santo. Que los líderes jactanciosos callen y que vuelvan a escuchar palabras proféticas de verdad, de los mas humildes, los de abajo para que los de arriba sepan lo que Jesús vivió, y quien no tuvo en donde poner su cabeza ((Sin hogar) Sin tener con que pagar aún sus tributos (Impuestos) Se reunía en el lugar predilecto de él, El huerto de Getsemaní . Solicitó aposentos para reunirse y brindar la santa cena. La mayor de sus prédicas las efectuó en las calles, campos, hogares, hasta desde las barcas. Comía en casas de gente despreciable según los líderes religiosos de aquella época. Sanaba a muchos sin pedir nada a cambio. Nunca solicito dinero a nadie para efectuar ninguna de sus obras. Si bien dijo a aquellos que tenían muchos bienes, que vendieran y que repartieran a los pobres, no dijo traédmelos a mi . Tampoco dijo: Dadlo a los líderes para que formen iglesias. Hay que recordar las ocasiones en que el señor le dijo a Pedro que le diera de comer a la multitud que le seguía, mas Pedro no supo que hacer. Jesús dio la solución. La situación es que Jesús es la solución en todos los casos iniciando desde nuestro propio corazón. Jesús dijo además: Me he hecho pobre para que vosotros seáis ricos, suena irónico, pero no lo es, aunque muchos por este pasaje desean ser realmente ricos y comenzar a decir que Dios nos quiere ricos, no entendiendo que Otro pasaje dice: Primero: Buscad el Reino de los cielos y su justicia, luego todo lo demás vendrá por añadidura. Ello nos dice que Ese reino es conversión real, luego restauración, luego crecimiento, y todos los beneficios que da el conocer ese reino. Cuando se conoce ese reino, diga usted: ¿Qué otra riqueza se puede desear? Por eso dice el Señor luego su justicia, Dios será justo con cada uno de nosotros en lo que merezcamos. Aunque matasen impunemente a nuestra madre o hijo o ser amado, no se logrará justicia terrenal, cada uno ha de poner en manos de Dios estas cosas dándole gracias, porque en todo, debemos entender que es para nuestro llamado de atención, porque cada cual tiene una salvación después de pasar por esta tierra luego que Dios lo levante de los muertos. Dice el Señor seguidamente: Todo lo demás vendrá por añadidura. Amigo(a) si usted luego de conocer el reino de los cielos y su justicia, aún desea más, es posible que sea insensato, pero Dios dice que las otras cosas que usted desea vendrán por añadidura, tendrá que esperar en el Señor. Si es su voluntad le proveerá de aquello.

El mundo enferma más porque la mente y el corazón no tiene buen espíritu que lo oriente. El mundo enferma porque no sabe amar, como Jesús nos amó. El mundo enferma porque antepone todo lo material primero . El mundo enferma porque desea ganarle al tiempo y no puede dormir en paz. El mundo muere porque vive en forma desordenado en pecado. Ese mundo puede ser salvo en Jesucristo. Es necesario que todo cristiano sepa que Dios espera que esta tarea sea cumplida por cada uno de vosotros, en toda ocasión y oportunidad. Cada día de sus vidas, sobre todo con vivo testimonio. El cristiano debe saber que el o ella son como agentes de “primeros auxilios” que Dios pone ante la faz del mundo. Dura pero digna tarea, llenos de recompensas venideras inimaginables. Pero no es menos cierto que también muchos cristianos se han enfriado y están siendo engañados en masa por falsas doctrinas, viejas y nuevas llevándolos al desvío y al descalabro. Esperamos se levanten y hagan la dura batalla, sobre todo; volviendo a su primer amor, Jesucristo, y su santa palabra.